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OCTUBRE 2012





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16 Oct 2012
Una década de servicio al servicio de Baco (*)


Un sommelier que entró por accidente al mundo del vino hace diez años, gracias a la extinta Posdata, es hoy uno de los referentes y de los más profesionales sommelieres uruguayos, sino el principal. Sentados en el living-comedor de su hogar, con su humildesa y franquesa, Daniel Arraspide nos brindó una entrevista muy amena y realista.

Daniel Arraspide es un reconocido y mediático profesional del sector vitivinícola. Su profesión de sommelier, el cual lo ha sabido sobrellevar con experiencia entre medios de prensa, restoranes, stands y servicios como independiente, y como muy bien lo sabe llevar hoy a través de su web y blog seguidos por miles de suscriptos. Casado con Andrea Fontes, su fiel “asistente” –en sus momentos libres- y padre de dos excelentes y muy amigables hijos (Marcos y Mateo), ha sabido comandar con sus palabras e imágenes lo que hoy es su uno de sus fuentes de ingreso y principal caballito de guerra en un mundo completamente globalizado como lo es la vitivinicultura. Haciendo esperar a sus suscriptos argentinos, brasileros y, principalmente, uruguayos por sus notas de información, maridajes, opiniones, consejos de sommelier, y algún que otro muy discutido artículo para el sector, el Sommelier Daniel Arraspide nos permitió realizar una entrevista cargada de información y conocimiento.

¿Cómo fueron tus inicios?

Todo esto comenzó a mis 30. Por entonces trabajaba 100% como reportero gráfico para la extinta Postdata, y también como freelancer para otros medios de prensa escrita. Las vueltas que da la vida hacen que conozca el mundo del vino de forma algo tonta. Un día cubrí un evento de Cava Privada (un club de vinos), ahí viché la revista que ellos realizaban. Observé que carecía de buenas imágenes. Esto me llevó a plantearles una propuesta y ofrecerles mis servicios, y aceptaron. Empecé a cubrir eventos, visitas a bodegas, fotografié sus botellas, etc. Y así empezó lo que hoy es mi vida laboral y profesional.

¿Cómo continuó tu incursión en el mundo del vino?

Durante aquellos inicios, noté que el vino no era solo blanco, rosado y tinto, había varias cepas dentro de cada una de ellas. Así probé, degusté… empecé a interesarme por el tema. Estaba siempre para todo, las visitas, ir a conocer a bodegueros, los productos,… Vi también que el ambiente era agradable; el vino tenía muchas cosas lindas. Eso me llevó a especializarme. Empecé a hacer talleres; cursos en bodega Carrau, recuerdo; mirar programas de televisión; procurar material escrito… y, algunos años después, a hacer la carrera de Sommelier en el Colegio de Cocineros Gato Dumas, en 2005. Aunque no como carrera profesional sino para incrementar conocimientos.

¿Cuál es el principal cambio que ves en ti hoy día?

Conozco el mundo del vino desde el año 2000. Entonces compraba vino de cajita, esto se puede decir, no me da ninguna vergüenza. Con el tiempo, notoriamente cambió mis preferencias. Es un camino sin regreso. 

¿Cómo veías la comunicación cuando te iniciaste?

Era muy insipiente, muy básica. Inclusive, otro defecto que veo después de 10 años metido en el vino, es que aquellas comunicaciones eran escasas y elitistas. Es decir, leías una nota del vino que describía aromas impensados, “flores del Líbano a las 7 de la mañana”, o “el aroma a cuero de tal animal”… cosas así que hoy día me suenan ridículas como profesional del vino que soy.

¿Cómo ves hoy la comunicación del vino?

Quizá sea demasiado generoso decir “estamos en el camino correcto”. Ha mejorado y se está encaminando. Aun hay mucho camino por recorrer. Hace diez años no había un punto de partida claro, hoy partimos de un determinado punto y estamos como queriendo encaminarnos pero aun falta mucho. Esto porque aun “no” se entiende al consumidor, se le impone cuando en realidad se le debe sugerir.

¿Cómo ves a tus competidores?

No veo a mis colegas como competidores; los veo como a gente que están en la misma senda, trabajando en lo mismo, con enfoques o matices diferentes. Esto no significa que los vea como enemigos. Queda mal que yo este haciendo un juicio en ese sentido, pero veo que en este aspecto también hay carencias. Hay determinados comunicadores que les faltan ciertas herramientas, capacitación... queda mal que yo hable de mí, pero me vendo como un producto si vamos al caso y creo que, en lo personal, me he tomado el trabajo de capacitarme y aparte, soy un apasionado, me seduce mucho escribir y hablar sobre vinos y eso me ayuda a comunicarme de una forma clara e inclusive de forma muy directa o critica como muchos consideran. A mi me gusta y creo que me resulta positivo.

¿Hace cuánto que escribes sobre vinos?

Empecé en 2004, antes de empezar la carrera de sommelier (2005). Arranqué con notas para una revista, “Comer y Beber”, que ya no existe más. Después en El Observador; ahí fue “Consejos de Sommelier”. Salía sábado por medio durante un año y medio. Por ser un diario de gran tiraje, para mi fue un despegue importante.

Estudiaste en el Gato Dumas. ¿Cómo ves el estudiantado entre aquellos años y este?

Perdí el contacto con el colegio y no seguí de cerca su evolución. Igualmente, creo que hoy se mantiene las mismas carencias que por aquellos años, esto según lo que me cuentan los nuevos egresados.

Un ejemplo. Que se de Geografía Vitivinícola y no se prueben vinos de las regiones que se están mencionando, eso no puede pasar. Si hablas de Italia y los supertoscanos, hay que probar sus vinos; hablar de Bordeux, del Pomerol, ¡¿y no probar un vino elaborado en Pomerol?!, por más económico que sea hay que probar para conocer.

¿Cómo ves a los egresados de esa profesión?

Esta bien esa formación pero sigue teniendo carencias, sigue siendo básica. Ojo, no solo es el Gato, también los demás institutos, Facultad de Química, por nombrar una con varias generaciones de sommelieres.

Hay que tener presente que el mundo del vino es muy dinámico. Todos los días encuentras cosas nuevas, y no hablo de etiquetas nuevas ya que siempre habrán en cada nueva cosecha; es decir, un vino X, con un rótulo X, siempre va a ser distinto de un año a otro, será la misma marca, cambian sus características.

También, año a año surgen cosas nuevas en materia de evolución, descubrimientos, tecnificación, estudios, etc. Un montón de cosas que obliga a seguir leyendo; estudiar, navegar, probar,… ahí veo un entusiasmo en los egresados por mantenerse actualizado.

Por último, son poco los que entran al circuito laboral y varios no lo logran. Otros se lo toman como un hobby o como segunda opción, por si algún día pinta.

¿Consideras que los institutos de enseñanza de la sommelierie deban implementar cursos de actualización?

Debería haber una formación de nivel superior, no se si de nivel terciario. Si algo más.

¿Hay alumnado como para implementar una carrera superior?

Si; más sabiendo que somos un número importante hoy día, unos 150 más o menos. La asociación de sommelieres tiene unos 100 suscriptos, el resto está por fuera.

¿Cómo ves el servicio de la sommelieria a nivel Uruguay?

Está comenzando a haber una demanda, cosa que no sucedía en 2005. En aquel año, lo decías y te preguntaban: ¿qué dijiste?, ¿some qué? ¿”sommier”? Es muy nuevo en Uruguay y muy viejo en el Viejo Mundo, cientos de años. Ese desconocimiento de la profesión lleva a que la gente no sepa lo que es un sommelier. Hoy día se conoce un poco; se muestra y se hace notar, en la radio, la tele, en prensa escrita… y los restaurantes donde muchas veces, al sommelier, se lo ve como el mozo de los vinos, y es mucho más que eso: recomienda, asesora, hace la carta de vinos, los compra, los mantiene, los cuida; hace el servicio, los presenta, los sirve a temperatura y en el momento oportuno…

Hoy se puede ver en restoranes simples, sencillos y no solo los de alto nivel como Panini´s que fue el primer restaurante en tener uno.

¿El sommelier tiene apoyo para mejorar su trabajo?  

Buena pregunta. Necesitamos apoyo. Primero de parte de los productores, es decir, bodegas. ¿Por qué? El bodeguero siente y ve al sommelier como bicho raro; como metido de atrevido. Consideran que no tienen los conocimientos debidos para poder ofrecer y recomendar el producto que ellos elaboran. Si observas una salón de vinos, las bodegas que contratan un sommelier para atender su stand serán 20-30 por ciento, las otras está el dueño de la bodega, y por lo general el enólogo. Ojo, no está mal; aunque ves la carencia de mostrar mejor el producto. El sommelier ve el servicio del vino, que todo esté correctamente armonizado.

Otro ejemplo. Si las bodegas trabajan el turismo, si o sí deberían tener un sommelier y no un guía turístico; o en su defecto, tener una persona capacitadas en ambas profesiones. Hoy día, la mayoría de las bodegas que tienen turismo enológico tiene un guía, que muchas veces ni están capacitados, o un empleado que les enseñan ellos mismos sus vinos.

Participas muy activamente de acciones turísticas nacionales y regionales, ¿cómo ves el turismo nacional?

Uruguay no está mal. Sí falta mucho ha mejorado. El salir del país te posibilita ver cosas y ser crítico con el turismo interno.

También hay que reconocer que hay cosas mal hechas. Recorriendo unas rutas argentinas, entre Rosario y Córdoba, apenas lograba ver un cartel de “Uruguay Natural”. Un cartelito publicitario de mala muerte. Obviamente te preguntas por qué algo tan chico, ubicado en ese lugar… ¿Falta de presupuesto? No hagas algo que no rinde

Sabemos que Uruguay tiene varios años haciendo vino, más de cien; y que Brasil hace poco años se metió a producir…

…pocos años produciendo vinos de calidad.

Bien. Entonces, ¿qué diferencias notas entre uno y otro sabiendo que Uruguay también hace poco que mejoró la calidad en sus vinos?

Tú lo has dicho. Brasil también hace poco ha mejorado la calidad de sus vinos. La diferencia está en que ellos lo hacen con pasos largos. Ya desde el 2000 se enfocaron en mejorar sus vinos y hacer un turismo enológico importante. En Uruguay, la mejora de los vinos fue poco antes que Brasil.

También hay una diferencia en los vinos uruguayos. Un vino fino está hecho con uvas vitiviníferas; la damajuana, el tetrapack, también. En cambio, Brasil hace los vinos finos con vitiviníferas, pero la damajuana o el tetras lo elabora con uvas híbridas o americanas logrando un vino de mesa muy cuestionable. Particularmente, no me gusta.

¿Qué opinión te merecen los salones de vinos nacionales?

Me resultan muy repetitivos, aburridos; aunque se destacan algunos como el Conrad o el de Sociedad de Catadores.  Más o menos tenes lo mismo: mismos vinos, mismos quesos, mismos fiambres… Esto último parece que es una cosa omnipresente y parece que no hubiera la posibilidad de elaborar algún tipo de bocado, o lo que fuere para diferenciarte. Creo que es tiempo de buscarle la vuelta.

También hay que captar un público nuevo. Algo que sucede mucho es la reiteración de personajes. Hoy vas a un salón, la semana próxima vas a otro, y así sucesivamente y siempre ves las mismas caras. Lo mismo pasa con las visitas a bodegas. El público se repite. Pero bue, parece que el público no se aburre.  

¿Qué acciones consideras que se podrían hacer para lograr nuevos consumidores?

Hay mucho para pensar y ejecutar. Elaborar productos atractivos para el consumidor. Por ejemplo, estamos muy enfocados en elaborar productos a base de tannat, variedad muy maravillosa pero, no es la variedad que atraiga al consumidor joven, nuevo; consumidor que está acostumbrado al whisky, la cerveza... Un ejemplo podría ser un espumante jovial, atractivo,… estilo frizante, o moscatel tipo Asti -un espumante dulzón-. Uruguay produce mucho moscatel.

¿Qué opinión te merece la caída del consumo de vino nacional?

Hay muchos motivos y no todo se debe a temas monetarios. Hay un tema cultural; abarca la educación del consumidor. Se perdió aquello de que “el vino es un alimento”; aquello de que “el vino tomado en dosis justa acarrea beneficios para la salud”; aquello de que “es para acompañar las comidas”.

Tampoco ayuda el encare publicitario que INAVI (Instituto Nacional de Vitivinicultura) le dio. No tienen estrategia clara, definida en cuanto a la promoción del producto “Vinos del Uruguay”. Entonces, como que se ha querido enfocar a distintas franjas o edades, o distintos tipos de consumidores, no se da en la tecla. Está faltando estrategia, creatividad y también marketing.

El vino debe tener un marketing ya que es parte de nuestra cultura, sin duda; es arte, pasión pero también es un negocio y del cual vive mucha gente, y me incluyo. Las casi 250 bodegas que hoy existen viven de la venta. Es lamentable que muchas hayan cerrado en el corto tiempo y parece ser algo imparable.  Y me preocupa porque se va a seguir dando.

¿Piensas que las recientes ventas a África son manotazos del ahogado?

Creo que sí. Algo que se anunció con bombo y platillo y quedó ahí; que además es vino de la peor calidad, vino a granel, que sobra en las bodegas y está molestando. Está utilizando espacio que necesitan para el vino nuevo. Otra cosa, se está vendiendo a precio ridículo que solo permite quedar empatado.

¿Cómo ves la situación a diez años tal cual las cifras indicadas del primer semestre de este año?

Uffff… la veo fea. Negra. Esa baja de consumo, de consolidarse y seguir acentuándose como viene de años anteriores, me preocupa mucho. De consumir 33-34 litros per capita hace 10 años atrás, a pasar hoy día a 23-24… podría reflejarse en que en 10 años se estará consumiendo 10-12 litros… y funcionando solo 50-60 bodegas… tétrico. No me gustaría ver ese panorama.

Hay comentarios en INAVI sobre tu persona poco, o nada agradables. Me gustaría conocer tu postura sobre INAVI y que el consumidor entienda qué pasa.

Mira, con los que INAVI está directamente vinculado, la gran mayoría me dan la razón y esto me satisface mucho. No solo es un punto de vista, es real. Se que dentro de INAVI no quieren verme ni en fotos, pero también se que me leen, o no se daría esto de que no me quieran ver.

Para muchos que me cuestionan de duro, he analizado a fondo la situación del vino nacional y si bien no me creo ningún santo, con errores y aciertos, estoy contribuyendo para que se revierta la baja del consumo. Y eso es lo que quiero, poder anunciar con titulo bien grande que diga “el consumo de vino uruguayo aumentó”.

¿Crees que hay puestos de trabajos en INAVI cubiertos por gente  poco capacitada?

Posiblemente no sea un tema de capacitación. Creo que falta una estrategia global, alguien que diga: “vamos a hacerlo así para ver si da resultado, a probar durante un año; y veamos si este tipo Arraspide tiene razón”. Creo que lo que falta es estrategia para comunicar y promocionar, algo que INAVI está errando y es un punto que hay que atacar.

Traigamos los planes de la Junta Nacional de Drogas, lo referente al alcoholismo, y recordemos el proyecto –en proceso- de ley sobre el consumo del alcohol. ¿Qué me dirías?

Creo que el proyecto de ley puede tener cosas positivas. Lo que veo mal es que metan en la misma bolsa al vino, junto con las demás bebidas. Y quizás me digas: ¿cómo podemos hacer para sacarla y dejarla por fuera? Ojo, creo que no se pueda sacar. Pero quizá se pueda fiscalizar. Una de las cosas que tiene el proyecto es prohibir el consumo en la vía pública. Es decir, no consumir en playas, plazas, parques, rambla… y vos salís un sábado y ves la gurisada prendida de una cerveza, a mi me resulta contraproducente. Yo diría de controlar estas cosas, educar diciendo que el consumo “desmedido” de alcohol está mal, y no el consumo de alcohol.

Yo pruebo vino desde los 7-8 años. Mi viejo, con mucho esfuerzo –vengo de contexto familiar humilde-, los fines de semana podía comprar una botella de vino y yo probaba. Dentro de un agua con azúcar que me hacía yo probaba… a eso le llamaba “limonada”, no se por qué ya que limón no tenía (risas), le echaba un chorrito de vino para teñir esa agua con azúcar y así fui incorporando el vino a la dieta diaria, y nunca tuve problema con el alcoholismo.

¿Dirías que las acciones aplicadas no son las correctas y deberían enfocarse en el sentido de enseñanza?

El tema del alcoholismo empieza por la casa, sentados a la mesa y diciéndoles “mirá… el consumo de alcohol no está mal, siempre que lo hagas de forma medida”. Y enseñarle que si te pasas de la medida te va a ser mal, a vos, a los que te rodean,… Pones en riesgo tu vida…

Todo en exceso hace mal, hasta el agua. En todo debe haber un criterio. Para esto hay que enseñar, y esto es lo que falta. Es la gran carencia.

En Suecia el alcohol es regulado por el Estado. Es decir, nadie puede vender si no está el Estado de por medio. ¿Lo consideras una buena medida como forma de prevención?

…también se da en Canadá. Y te contesto con otra pregunta. ¿Crees que el gobierno de turno, sea el color que sea, pueda hacer una fiscalización y/o regulación efectiva en el consumo de bebidas alcohólicas? Yo lo dudo.

¿Por qué?

Porque hay intereses creados. En un país de tradición vitivinícola la cerveza está casi exenta de impuestos. Más sabiendo que la gran mayoría, por no decir toda, pertenece a manos extranjeras. “Bienvenida” la inversión. El vino da trabajo y da de comer a muchos.

También estamos hablando de un proyecto de autocultivo de la marihuana y estamos intentando prohibir que no se consuman bebidas en la vía pública…

Con el tabaquismo se hicieron varias cosas, y solo se redujo 3%...

…ya se dio con el tabaquismo, no sería raro que se diera con las bebidas alcohólicas. Lamento que al vino se lo meta en la misma bolsa siendo un alimento y tratándoselo como una bebida alcohólica más. Más sabiendo que en Uruguay hay otras bebidas de mayor grado alcohólico y que se consume más que las demás (se refiere al whisky).

¿Cómo fue trabajar en Posdata?

Postdata era dirigida por Manuel Flores Silva. Era una revista semanal muy especial; tenía informes serios, de investigación. Por aquel entonces, con 30 años, me seducía mucho la política. La izquierda estaba tratando de llegar al poder y eso me seducía mucho, y yo la transmitía en imágenes.

Entonces, ¿el Frente Amplio era tu opción política?

Si. Se podría decir que sí. Si bien hoy puedo tener un pensamiento socialista, mis metas y los logros del gobierno distan mucho de aquel pensamiento que tenía a los 30. Creo que aquello era algo en lo que yo creía se podía llegar a apostar… en fin.

¿Tienes algún comentario del gobierno de turno?

Muchos. Tienen manejos muy desprolijos. Los capitales privado-estatales son un ejemplo, y Pluna es el caso directo. Otro, la suba de impuestos que hacen que el pueblo cada día pague más en beneficio de los pobres; una carga que se hace pesada para el lomo del trabajador y no me parece justo.

¿Cuál es el principal cambio que ves en ti?

Conozco el mundo del vino desde el año 2000. Por entonces compraba vino de cajita, esto se puede decir, no me da ninguna vergüenza. Con el tiempo, notoriamente cambió mis preferencias. Es un camino sin regreso.

¿Crees que tienes cosas para mejorar?

Siiii… muchas cosas. Muchas. ¿Cuáles? Tratar de ampliar el abanico de posibilidades; tratar de llegar a consumidores tipo y no el conocedor en sí, aquel que ya tiene conocimientos amplios. Muchas veces releo mis notas y digo ¿para quién escribí? Para el que entiende.

¿Cómo ves a “vinoybebidas.com” en 5 años más?

Nada concreto. Seguir creciendo. Con mejor material, más elaborado, más cantidad de accesos…

Con diez años en el mundo del vino y con 40 encima, ¿Te has pasado de rosca alguna vez?

En una ocasión.

Rodney Chacón

(*) Baco representa al Dios romano del Vino, protector de los viñedos. Al nacer, Mercurio lo lleva a la mansión de las ninfas de Nisa, quienes lo cuidaron y alimentaron mientras Sileno lo educaba en el cultivo de la viña, y las Musas lo instituían en el canto y la danza.

Generalmente se lo describe de carácter benévolo y afable, protector de los cultivos de viña y de quienes trabajan las tierras; pero cada tanto, Baco deja salir su furia, como cuando castigó a todos aqeullos que se negaban a reconocerlo como un Dios.



 
11 Oct 2012
Salones, degustaciones, exposiciones, encuentros... todos peleando su tajadita de mercado


Hace pocos años que se viene dando una serie de salones de vinos a nivel nacional, principalmente en Montevideo. Desde un simple maridaje a un gran salón, todo vale para "mostrar" los vinos de los bodegueros nacionales y que tratan de hacer que el consumidor uruguayo -reacio éste según números de INAVI- lo elija ante un número importante de etiquetas uruguayas y extraregión. Tras participarse de varios eventos, la pregunta vino a la mente: ¿sirven para algo estos salones-degustaciones?

De una cata solidaria (que rotarios y leoninos pelean por cuál hace su mejor degustación y mayor recaudación benéfica), a "Encuentros" (donde el beneficio pasa por bajar las existencias en stock o recaudar fondos para beneficio), pasando por maridajes, cenas, salones y/o degustaciones todo vale para que tanto el bodeguero muestre lo último -según fecha-, el organizador recaude algún beneficio, el consumidor deguste-tome-conozca, y el sommelier aprenda y se ponga a prueba.

El calendario del presente año inició con una degustación sobre la rambla de Costa Azul, a principios de enero, con una veintena de bodegas que dieron a degustar variados vinos conmemorando un nuevo aniversario del balneario. Al afamado salón del Conrad, a fines de enero, lo siguieron varios miles de adeptos -y no tanto-. Después, en marzo, el Día de la Vendimia con gran diversidad de exponentes (de finos a de mesa, todo valía). Semana Santa celebró con una nueva iniciativa que vino desde Brasil, Enoguaios. También en abril, el Salón del vino y la gastronomía Vasca, en Florida, tuvo su lugarcito. Mayo le permitió al Salón Internacional del Vino, de Catadores. Entre mayo y junio se permite los maridajes de Vino y Bebidas-Barricas Club (mostrar más de ocho vinos únicos permite integrar este selecto grupo). Agosto dejó paso al Salón del Mantra. En setiembre se concretó "Encuentro 2012", de Vinos del Mundo y el salón de San José a beneficio del Hospital; y también en San José, en octubre, el salón de los rotarios organizado por el Sommelier Javier Muyala. En primavera salieron los Leones (Distrito J1, Montevideo-Aguada). Nuevamente, octubre recibe a Catadores con el Salón Nacional del Vino Fino; y a fines, el "Encuentro con el vino", del Club Solís de Las Piedras. Y parece ser el último del año ya que, de Única, “sin novedades en el frente”. Así que, desde noviembre y hasta enero, los bodegueros tendrán su merecido descanso de “salones” previo a la zafra de ventas y posteriores cosechas. 

Días pasados se tuvo la posibilidad de participar del Salón del Vino de Altura-Buenos Aires 2012 (http://www.facebook.com/photo.php?fbid=444787622223132&set=a.444787345556493.90224.205135432855020&type=1&theater), organizado por Consultora Stg de Buenos Aires. Tras varios meses de no participar en eventos nacionales, salvo el último organizado por Catadores, el vino uruguayo puede relajarse hasta la próxima cosecha, y los organizadores de eventos nacionales pueden sentirse en una línea de calidad media de organización y no envidiar nada a aquellos del otro lado del charco. Lo que si debería llamar la atención es la cantidad de salones en una y otra ciudad. Buenos Aires, una "gran capital" con casi 14 millones de habitantes, y una “capital federal” (lo que está dentro de la Gral. Paz) con apenas 3 millones de porteños, hace menos salones que Montevideo, San José, Canelones y Maldonado juntos, donde casi totalizan 2 millones de orientales.

También hay más característica que llama la atención. Argentina posee 952 bodegas (http://www.inv.gov.ar/actualizacion_registro_final.php) repartidas entre Cuyo -principalmente-, Patagonia y norte argentino, y también algunas zonas litorales como Entre Ríos. Uruguay, en cambio, con unas 250 bodegas promedio, hace más salones-degustaciones que el "hermanito" mayor, y que solo 20-25 bodegas nacionales son las que más participan asiduamente, además de estar aptas para hacerlo.

La cantidad de etiquetas a exhibir también sorprende. Mientras que “el hermano mayor” tienen menos de 10.000 etiquetas -hoy día- (http://www.ieco.clarin.com/empresas/negocio-vino-bodegas-brindis_0_355764640.html), Uruguay tan solo puede pelear con su clásico pelotón -al mejor estilo "300", la película- de vinos finos en salones y degustaciones, más o menos unas 100 etiquetas de buen vino.    

Lo destacable en salones argentinos, es el ingreso previo a prensa y medios especializados (3-4 horas antes de la apertura al público en general; o hasta en días distintos). Los correspondientes salones uruguayos no han incursionado en este aspecto, salvo Conrad. Esta simple acción daría lugar a recabar la información necesaria para una nota acorde -en pos de una colaboración para frenar la caída del vino nacional- además de dar posibilidad de charlar con los bodegueros. La siguiente etapa, la apertura al público en general, da lugar a que los medios tengan contacto con ellos y hacer las RRPP correspondientes y necesarias.

Otro aspecto que se podría mejorar, algo muy bien aplicado en salones argentinos y bien hecho por Conrad, es generar "estaciones de cultura", lugares adaptados para dar cursillos (http://www.barricasclub.com/news.php?mesSeleccionado=11&anioSeleccionado=2011#195) de pocos minutos, como cocina o servicios de vinos, por ejemplo. Esto entretendría a aquellos que no desean tomar más; o, por qué no, permitir uno o dos stand de cervezas artesanales, por dar un ejemplo de poder disfrutar o "cortar" con otra bebida. También podría ser jugos naturales. Ambas acciones se las ha visto muy bien logradas en eventos argentinos. 

A pesar de esto, se buscó la opinión de reconocidos actores de este tipo de eventos. A continuación, los puntos de vista más destacados: (lamentamos no haber recibió a tiempo la opinión de otros consultado -bodegas, sponsor-).

Desde la organización: (Eduardo, reconocido profesional del sector vivitinicultor; organizador de eventos y, principalmente, comunicador de la enología mundial)

 

¿Consideras que los salones y degustaciones son beneficiosos para todas las partes?

 

En 1996 hicimos el primer Salón Nacional y así sucesivamente hasta esta 17ma. edición. Durante poco más de una década fueron una novedad y por tanto, útiles para bodegueros, consumidores y organizadores. En esos años aún no contábamos con los sommelier. Luego, se multiplicaron los salones en varias capitales del país y se hace más difícil evaluar si sirven a todos los sectores. En nuestro caso -Sociedad de Catadores- sirven los salones si las bodegas ponen novedades a disposición de los consumidores, y creo que lo logramos.

 

Sin duda, un ejemplo que sirve para aclarar este concepto es el de los salones del automóvil que se organizan en muchas capitales del mundo. ¿Cuál es el objetivo? Presentar los nuevos modelos. Por eso, cuando hicimos el primero, y basándonos en este ejemplo, fue bautizamos “Salón” a este evento, hoy ya clásico.

Desde el Servicio: (la experimentada y profesional sommelier, con varios salones en su haber cumpliendo con el servicio correspondiente, prefirió el anonimato)

¿Cuál es tu opinión personal sobre los salones de vinos y degustaciones?

Me parecen muy importantes por varias razones, la que a mi me interesa, herramienta profesional, es sumamente útil ya sea cuando voy a trabajar o cuando a degustar. Trabajando me mantiene "vigente", actual en la memoria de la gente, y es algo que genera trabajo para todos. Degustando, me ayuda a conocer ciertos productos que tal vez, por un tema de precios, no compraría simplemente para probar; conociendo los productos es mucho mejor para asesorar a un cliente al momento de la venta, si tenes la opción de vender un producto que conoces, y que reconoces que el productor puso de su parte para que vos lo conozca, ya son dos factores a favor del mismo.

¿Qué opinas sobre los consumidores que concurren a "degustar"? ¿Y sobre los organizadores?

En general, diría que el 40% va por estar interesado y el resto va a "tomar y comer", es una salida más. Y sobre la organización, un detalle que deberían tener en cuenta es no exceder la capacidad de público asistente. Cuando voy a un salón súper poblado, realmente me da ganas de irme. Misma sensación la experimentaron varias personas, según lo que me han comentado.

Desde el consumidor: (Hugo, gran conocedor y apasionado por el mundo del vino)

¿Cuál es tu opinión personal sobre los salones de vinos y degustaciones? ¿Los consideras útiles? 

Para las bodegas es importante y tienen que estar, es donde muestran su mejor plumaje y se dan a conocer al gran público, que tampoco es tanto. 

Para la mayoría de la gente que va creo que es un evento social por encima de otras cosas. Basta con estudiar por un rato los comportamientos y actitudes. 

Para los que apreciamos el vino, son eventos sociales con el plus de poder disfrutar de buenos vinos ya conocidos y de permitir descubrir nuevos, y con la posibilidad de encontrarte con otros con quienes compartís el gusto por una copa de buen vino.

Después, hay un gran público que va porque está de moda hablar de vino y mostrarse en eventos vinculados al vino. Y ni te digo si encima se pueden fotografiar con el anfitrión.

¿Qué opinas sobre los consumidores que concurren a "degustar"? ¿Y sobre los organizadores?

Hay de todo. No se si habrá "voy a tomar y comer como para desquitar la entrada", aunque no me extrañaría que algunos fueran a eso.

Respecto a los organizadores, creo que en general están haciendo las cosas bien, si bien es claro que queda mucho margen para mejorar. Creo que el salón de Catadores es un claro ejemplo. Hay detalles, los números de los stands siguen estando escondidos haciendo que sea una verdadera transa el poder ubicarlos cuando está tupido de gente. No pasó así en el Radisson, tenía los números arriba y bien visibles.

Uruguay, a pesar de su trayectoria en eventos enológicos, resulta tener mucho que aprender -y enseñar- respecto a salones y degustaciones y otros símiles. ¿Será tiempo de empezar a mirar lo de afuera y escuchar al consumidor?

Rodney Chacón



 
04 Oct 2012
Proyecto de ley de consumo de alcohol en la vía pública. No todo es malo.


Durante setiembre pasado, la comunicación de la puesta en consideración de aprobación de un proyecto de ley que busca regular el consumo de alcohol en la vía pública, tuvo aireados comentarios en redes sociales por parte de algunos profesionales del sector enológico. Quizá no sea esta la primera ni la última vez que pase, pues situación similar acontece cuando se busca aprobar algo que repercute en un sector o parte de este. Oportuno es entonces, comentar algunos puntillos del supuesto proyecto.

Ya en 2003, el Dr. Jorge Batlle agregó un articulo (el 75) de la ley 17.243 (http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=17243&Anchor=) para bajar el consumo ascendente de alcohol, pues así lo informaba la Junta Nacional de Drogas (JND) tras su primer informe en 2001 (http://www.lr21.com.uy/comunidad/121661-el-gobierno-prohibira-la-ingesta-de-bebidas-alcoholicas-en-la-via-publica). Eso si, lo agregado en dicha ley es mínimo al lado de lo que se está en estudio de la Presidencia hoy día. En 2008 hubo un primer intento de aprobar un proyecto de ley contra el consumo de alcohol (http://archivo.presidencia.gub.uy/_web/proyectos/2008/08/462_26%2006%202008_00001.PDF), y que derivó del segundo informe realizado en 2005, también realizado por la JND. Tras comunicación telefónica con el Licenciado Héctor Suárez, del Observatorio Nacional de Drogas, de la Secretaría Nacional de Drogas, nos informaba que dicho proyecto, el de 2008, fue el considerado para el actual en estudio. Y también agregó que “no asegura” que la ley salga este año ya que está en su etapa inicial de estudio -Presidencia- para luego pasar a las respectivas Cámaras; y según sus palabras, “difícilmente un  proyecto salga de primera mano; siempre hay cosas a modificar”.

El proyecto del 2008 no se aprobó por diversos motivos; el actual, la JND sí quiere que salga ya que es notorio que hay un problema con el consumo de alcohol agregó Suarez; algo que se observa tras leer el informe de dicho organismo. En una nota que publicó en este medio, en mayo pasado (http://www.barricasclub.com/news.php?mesSeleccionado=5&anioSeleccionado=2012#226), se decía: “la normativa se materializa cuando los problemas se vuelven constantes o rutinarios”, y este parece ser el caso.

En una nota publicada el 7/setiembre en "El Observador" (http://www.elobservador.com.uy/noticia/232010/no-va-mas-el-alcohol-en-la-via-publica/), comentaba que el gobierno enviaría al Parlamento un proyecto de ley el cual prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos con el fin de atacar la adicción de la media nacional, que está por encima de la mundial. Tras ubicarse en internet el proyecto de 2008 (el actual aun no está disponible), fechado el 11/agosto, ya establecía la prevención del consumo abusivo de alcohol atacando varias puntas: regulación de la oferta, la promoción, y la venta y expendio de bebidas alcohólicas. Según Suárez, básicamente hay modificaciones respecto al ente regulador y controlador, y en las horas de expendio.

Al analizar las partes importantes de aquel proyecto, el segundo párrafo acota sobre los artículos 7, 10, 44 y 46 de la Constitución (http://www.rau.edu.uy/uruguay/const97-1.6.htm); estos ratifican los principios inherentes a la personalidad humana: derecho a ser protegidos, a no ser obligados ni privados (…), a que el Estado procure el bienestar físico, moral y social de los ciudadanos, y a combatir los vicios sociales. El consumo de bebidas alcohólicas es uno de esos vicios.

En el mismo proyecto, en las disposiciones generales, artículo 2, punto G y H, para el primer punto se busca implementar y desarrollar programas de asistencia y tratamiento; y, para el H, promover y fortalecer la responsabilidad social por parte de los productores y de quienes comercializan bebidas alcohólicas, volviéndolos agentes de prevención y de reducción de daños. Al presente, no se observa que existan centros de asistencia estatales para tratar la problemática del alcoholismo, como así tampoco una responsabilidad por parte de los productores ni comerciantes en tener una actitud de prevención ni cuidado en casos apartados.  

Una simple acción de responsabilidad (“prevención y cuidado del consumidor”) bien sería igualar las indicaciones que tienen varios productos no alcohólicos: “información al consumidor…”. Ó, quizá, igualarse a aquellos productos tóxicos o medicamentosos: “en caso de ingesta o intoxicación, comunicarse con…”, esto para proteger al consumidor frecuente. Esta simple acción no se observa en ninguna etiqueta, sea la bebida alcohólica que sea.

También, en dicha normativa, está prevista una acción de enseñanza a quienes expidan las bebidas alcohólicas (propietarios, mozos). Entonces, el actual proyecto tiene presente los artículos constitucionales antes referenciados. Habrá que confiar en el buen criterio del Estado para el programa a impartir a dichos idoneos del servicio.

También aludía un registro de comercios. ¿Cómo se identificarán?, ¿cómo se dispondrá el dinero recaudado por multas y entrega de permisos? Es decir, el proyecto aclara: quienes se lo vea incumpliendo la normativa (sea comerciante, productor o consumidor), se le aplicará las sanciones correspondientes. El último caso, ¿cómo se hará? Conocidas son las infracciones diarias realizadas por peatones y nunca se les ha multado; y de preverlo, ¿la nueva cedula de identidad (http://www.cromo.com.uy/2012/08/abran-paso-a-la-nueva-cedula-electronica) será el medio a utilizar? Respecto a los otros, comerciante y productor, habrá que poner atención a los métodos aplicados para la evasión de las multas. “Hecha la ley, hecha la trampa” y, a pesar de existir hoy día la prohibición sobre la venta de alcohol a menores de 18 años y en el horario de 00 a 06 a cualquier persona, dichos ítems no se cumplen. Algo que personalmente se observó y constato.

La venta y expendio es otro punto tenido en cuenta. El articulo 11 del capitulo III, regularía los horarios de apertura y cierre, y hasta las bebidas que se venderían. El licenciado Suárez, del Observatorio: “esto se extendió en una hora más, para apertura y cierre”. Es conocido, y sabido, lo “tranquilo” que es Uruguay respecto a entretenimientos nocturnos para jóvenes y no tan jóvenes; se debería tener presente esto en el nuevo proyecto y así evitar volver “menos entretenido" el "turismo nocturno” uruguayo. Más aun al tener presente que el verano dura apenas tres meses. La prevención, en este aspecto, debería reverse por parte del Estado, principalmente cuidando a empresarios que obtienen ingresos con los formatos de negocios comentados en la ley. Queda la duda de si se les consultó o solicitó opinión a los “actores del entretenimiento nocturno”.

El proyecto del 2008 también tuvo presente el consumo en edades tempranas: culturizar a adolescentes. Los tres estudios (2001, 2005, 2011) realizado por la Junta Nacional de Drogas  dio como resultado un inicio en la bebida alcohólica cada vez menor, con 13-14 años para el año pasado (pág.6 de http://www.infodrogas.gub.uy/images/stories/pdf/v_encuesta_ppt.pdf). Como forma extra de atacar este flagelo en dicho segmento etario, se lanzó: "La previa: el consumo de alcohol entre los adolescentes". Desde la Secretaría Nacional de Drogas informaron que dicho libro es una realización privada con apoyo de Ancap, y que se conseguirá en librerías a un costo de 380 pesos uruguayos. A pesar de esto, y según su página web, será distribuido gratuitamente en distintos centros de enseñanza media y UTU (http://www.infodrogas.gub.uy/index.php?option=com_content&view=article&id=577&catid=14&Itemid=59). Queda la duda si, previo a su realización, se tuvo presente la caída de la lectura por parte de éste tipo de público, tan digitalizado, tecnologizado e “internetizado”.

Culturizar y normalizar son los pilares de toda sociedad, la primera la educa y la segunda la organiza. 

Rodney Chacón

 







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