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NOVIEMBRE 2012





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22 Nov 2012
Confirmado: ella tiene un segundo


Quizá llame la atención cuando alguien asciende o se supera muy rápido en su vida profesional. Éste no es el caso ya que así lo ha demostrado.  A poco más de un año de haber logrado el título de Sommelier, es una de las recientes egresadas con mayor y más rápido ascenso y reconocmiento en su profesión. 

Tras hacerse del segundo lugar como Mejor Sommelier de Uruguay, y de participar del Panamericano de Sommelierie realizado el pasado octubre en Bento Gonçalves, Brasil, consideramos oportuno realizarle una entrevista a una de las sommelieres más simpáticas y devotas por el vino nacional: Adriana "Nani" Bidegain. 

 

¿Cómo empezaste en el tema del vino?

Hace como cuatro años, pensando que me iba a jubilar algún día de lo que trabajaba en aquel momento -la construcción-. Sabía que eso no iba a ser eterno y ahí empecé. Además, con la hiperactividad que tengo me iba a sentir muy frustrada de no hacer nada.

Así que empecé a estudiar un cursito de vinos en el instituto de Beatriz Marino; ahí hice un curso de introducción, y bue… como todo lo hago así, a full, me encantó, me dieron mucha manija y seguí. Después me anoté para estudiar Sommelier en el Gato Dumas, y luego me dieron manija para trabajar. Y arranqué. Todo se dio cuando cumplía cincuenta… era como dejar la certeza, la seguridad económica… era largarme a un mundo muy distinto.

¿Y cómo fue el cambio?

Excelente, realmente. Perdí plata pero gané calidad de vida. También perdí amigos laburando en el hotel ya que el horario es jodido, pero bueno, seguro los iré recuperando con el tiempo (risas).

¿Qué función hacías en la construcción?

Dirigía obras y estaba también como encargada de logística, compraba y abastecía de material a las obras. Una tarea pesada.

¿Tenes algún título profesional al respecto?

Una Maestría en Gestión Urbana realizado en Holanda; eso me permitió desempeñarme como ayudante de Arquitecto. Lo hice entre los años 94 a 98.

En esos años, ¿de vinos ni hablar?

Bueno, no como ahora. Pero algo tomábamos. En Holanda tomábamos vino chileno, argentino, …uruguayo no llegaba. Recuerdo que se tomaba mucho “Undurraga”. Había argentinos, pero muy poco.

¿Estuviste muchos años en la construcción?

Siete años como ayudante, y 20 años antes en otros sectores. Fueron más de 30 años. Trabajé con el Ministerio de Vivienda, con el Banco Hipotecario, en asentamientos irregulares… muchos lados.

Cumplías funciones de mucha responsabilidad y organización…

(Risas) Si si, un poco.

Hiciste sommelierie en…

…en el Colegio Gato Dumas durante el 2010 y 2011. Ana Laura, mi gran amiga, quien está a cargo del instituto de gastronomía de Marino y Valeria Chiola, quien hoy está a cargo de Narbona, fueron las que más me motivaron para que hiciera el curso de sommeliería.

Me llama la atención de empezar algo como “hobby” aunque con una idea fija de algo…

Si, si. Como para hacer algo cuando tuviera sesenta años y no ahora. Aunque se me adelantó un poco (risas).

Ahora, en aquel momento cuando empezaste, ¿te imaginaste a donde llegaste hoy?

No, no. En absoluto. Corrió muchísima agua… muchísima. En el medio hice Sommelier de Aceites de Oliva, en el medio me presenté a un concurso nacional de sommelier y salí segunda, y por eso me fui al Panamericano de Sommelier que estamos lejíiiiiiiiisimos… Pero bue, realmente fue inimaginable.

Comenzaste ejerciendo tus servicios de sommelier atendiendo distintos stands en degustaciones; luego, dedicada 100% a la atención en el hotel temático de vinos My Suites; y ahora, estas en el restaurante de Bouza. ¿Qué dirías de las distintas funciones?

El hotel me dio mucha experiencia, me foguee bastante. Si bien era específico para el servicio de vino a los huéspedes también estaba en el servicio del restaurante, la gastronomía, el trato con el personal –del salón, de la cocina- que es escabroso ya que no se llevan bien en general. También me dio mucho fogueo con las bodegas, me dí a conocer mucho más y probé mucho vino nacional. Me concentré en lo que era el vino nacional. Aprendí a degustar mucho más y a degustarlo distinto. El hotel era más como un gerenciamiento que un servicio específico de sommelier.

En la bodega, pura y exclusivamente soy sommelier. Te dedicas exclusivamente a hablar solo de vinos. No es que no haces trabajo de mozo, pero fundamentalmente es de sommelier. Tengo una rutina que ya está diseñada para ejercer como sommelier; tenes que cubrir todo, el día a día: que los vinos estén, que no falten, que estén a punto e ideales. Después, solo hablas de vinos. Si te piden que los lleves a ver la recorrida de la bodega, la visita, porque llegaron tarde, los llevas. Casos ocasionales.

El público del hotel y el de Bouza, ¿son diferentes?

Si, y no. Hay mucho más gente que va a la bodega y no son huéspedes del hotel. El hotel tiene una temática de vinos pero por su ubicación es mucho más cómodo para los turistas y el corporativo. Es decir, van turistas que se alojan en el hotel por comodidad, por ubicación.

A la bodega van muchos turistas y empresarios, y los turistas están en distintos hoteles y los empresarios a sorprender y sorprenderse.

El huésped del hotel, ¿va y degusta porque es lo único que tengo para hacer, o es lo que tengo cerca… y el cliente de Bouza va y lo degusta, lo disfruta…?

Si, es distinto. El que va a la bodega es porque quiere saber un poco más, quiere aprender. Que le cuentes todo. Gente que busca conocimiento, los turistas. Después, hay mucha otra gente que está trabajando, que recibe un cliente y lo lleva a la bodega a almorzar. Como está cerca y tiene unos alrededores espectaculares, llama la atención ir. Van ahí, comen rico, la gastronomía es excelente, toman buenos vinos…

Bouza es una de las pocas bodegas que están dentro de Los Caminos del vino, ¿en qué posición la colocarías?

Tiene muchas cosas que le juegan a favor, está a 20 minutos del centro, tiene abierto el restaurante los siete días de la semana y tiene horarios de visita fijos, diarios. Entonces, por más que otras bodegas tengan el equipamiento para funcionar como Bouza, no funcionan como tal. Así que la pondría primero por los servicios que presta.

¿Consideras que hay alguna bodega competidora de Bouza?

Tendrían que ponerse a tiro, están un poco lejos todavía. Hay bodegas que podrían hacerlo aunque, por ejemplo, tendrían que rever sus vinos. Hay bodegas que tienen una relación calidad-precio en sus vinos que no está acorde.

Con una corta experiencia de casi dos años llegaste a un Panamericano, y estas en Uruguay. Si lo trasladamos a Argentina, ¿cómo crees que hubiera sido ese trayecto?

Uffff… no hubiera llegado...

¿Consideras entonces que Uruguay favorece en ese sentido?

Acá somos pocos. Muchos son sommelier por hobby, porque les gusta el vino. Mi generación fuimos catorce, solo tres ejercemos: una se dedica a los whiskys, otro se desempeña como barman y yo, que estoy en bodega. Los demás, ninguno ejerce. Salvo dos que sólo participan de algún que otro evento.

Entonces, ¿sería más un hobby que una carrera profesional?

Si. Creo que debiera estipularse un cobro diferenciado que aquel que lo hace por hobby se le cobre más.

Cuando entrevistamos a Daniel Arraspide nos acotaba que Uruguay, con la cantidad de sommelieres que hay, se podría generar una carrera que ahonde más la profesión. ¿Qué opinas?

Si, si. Debería ser así. Fundamentalmente para nivelarnos a nivel regional. La carrera en cualquiera de los países de la región –Argentina, Brasil, Chile- son más pesadas, llevan más esfuerzo… y tienen posibilidades que nosotros no tenemos. Por ejemplo, podían identificar vinos de cualquier lugar porque los conocen, nosotros apenas probamos los clásicos, español, italiano, francés y con suerte portugués. Es decir, hay una gran carencia desde el punto de vista práctico.

Después, el servicio lo aprendes trabajando; hay muy poco práctico. Ninguna de las carreras, sea donde sea, si no tenes práctica, no podes salir haciendo un buen servicio.

¿Tenían pasantías mientras cursaban?

Había pero lo hacía quien quería, no era obligatorio. No tenía créditos. Lo hacía quien realmente le interesaba.

¿Cuáles son los pro y los contra del servicio de la sommeliería?

Acercarse al consumidor sin duda es un pro. Está bueno que entiendan y aprendan, que conozcan cada vez más, si bien las bodegas deberían hacer valer un poco más la presencia del sommelier. Está bueno que cuando alguien llegue a un restaurante se presente el sommelier y los asesore, desde el inicio hasta el fin, desde la entrada hasta el café final.

La contra sería la poca difusión de la sommeliería. Ayudan mucho los colegas que están en la comunicación. Hay muchos sommelier que se dedican a difundir más que hacer el servicio. Esto ayuda mucho. Otra contra, INAVI debería fomentar un poco más…

¿Crees que debería ser una obligación disponer de un sommelier si se tiene una bodega?

Si, si. Toda la parte de comunicación del vino debiera hacerla un sommelier.

Igual…, el INAVI es raro. Quieras o no es “estatal”, …paraestatal; es privado… está manejado por bodegueros… es raro. No entiendo como unas bodegas ven la necesidad de tener un sommelier, y otros…

¿Qué diferencia ves entre un enólogo y un sommelier?

El enólogo es quien está capacitado para hacer el vino, desde la vid plantada hasta la botella. Nosotros, los sommelieres, somos los que podemos comunicar las bondades de ese vino. Puede ser que se superponga con el enólogo quien es el que mejor conoce su vino. Igualmente, nosotros estamos más preparados para hacer un buen servicio de ese vino, para maridarlo,…

Entonces, cuando hacen los viajes al exterior, a colocar sus vinos, ¿consideras que no están haciendo bien las cosas?

Si. Creo que deberían incluirnos más. Acá son todas bodegas familiares, entonces viajan más con hijos, padres, etc., cuando deberían ir con sommelieres. El sommelier demuestra su pasión, su servicio… Formativamente, para el sommelier sería fundamental; que puedan ir a una feria sería buenísimo.

Además, no sos sommelier si no sabes vender un vino. (Risas).

La currícula del Gato Dumas, ¿se centra en alguna parte sobre el marketing, la venta…?

Si. Y es muy pesado, muy cargado.

¿Como ves la profesión hoy día?

Si vos me decís, cómo te ves vos, me veo bárbaro. Si veo a mis colegas, muchos se meten como que… no sé, lo ven como hobby, como para divertirse. En mi caso personal me superó la pasión. Me veo bien. Pero otros… muchos me dicen “hay otras bebidas que me gustan más que el vino”.

A ver, …la sommeliería que uno aprende es principalmente de vinos, hay de otras cosas, pero se aprende en su dedicación. Hay de aceites, de habanos, de whiskys. Solo aprendes, te guían. Después, uno lo vincula a lo que quiere.

¿Cómo ves a la Asociación Uruguaya de Sommeliers Profesionales?

La veo bien. Se han hecho logros muy importantes. La persona que está al frente ha pasado por situaciones personales muy complejas y eso obviamente repercute en la asociación. También, por más que hay un grupo detrás, todos trabajan en otras cosas; entonces, es medio difícil compatibilizar, apoyar y hacer la labor que, básicamente, solo está haciendo el presidente.

De todas maneras se han logrado cosas bien interesantes: tenemos la posibilidad de hacer un examen para ser sommelier internacional, como miembro de la APAS, lo último que se logró para ser miembro pleno… Me parece que le falta mucha fuerza, mucho apoyo, pero porque también los sommelieres no somos nada. Trabajamos muchas horas… Un ejemplo, somos ciento y pico, y ayer en un evento éramos diez a lo sumo.

En el último año, los aceites de oliva uruguayos han tenido un destaque a nivel internacional. Desde tu joven experiencia como sommelier de aceites de oliva, ¿cuáles son tus comentarios? ¿Cómo lo ves a futuro de este sector?

Va a ser una industria con una efervescencia muy importante. Hay mercado, y hay muy buenos aceites. Comparando con argentinos, españoles y otros italianos, estamos muy bien.

Y no se si ya no hay más hectáreas plantadas de olivos que de vides. Me parece que estamos ahí.

¿Qué características ves entre los aceites uruguayos y los cordilleranos?

Los nacionales les noto mucho más la fruta, está marcada; y no solo por estar de cara al océano, ten presente que los de Colonia también dan buenos aceites. También es interesante las combinaciones que están haciendo.

Hace unos años atrás salió un estudio realizado por la Facultad de Química sobre los aceites de oliva, y la muestra –de unos 45, aprox- estaba integrada principalmente por aceites del viejo mundo y pocos de Uruguay, entre otros. El resultado arrojó que la gran mayoría de ellos no cumplían con lo que decía la etiqueta. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Te hablaré como consumidora. Durante muchos años los consumimos sin saber que no eran lo que decían. No eran lo que consumimos. No sabíamos, tampoco. Hoy día estamos todos atentos a eso, queremos comer más sanos y leemos las etiquetas, buscamos calidad. Nos informamos.

Ahora, como profesional te digo, ten presente que nuestros aceites pasan por un panel de cata de la Facultad de Química, es como el panel certificador de los aceites de oliva uruguayos… y que espero poder integrar algún día (risas).

En julio pasado, INAVI mostró los datos sobre las existencias de vinos del primer semestre del presente año. ¿Qué opinión te merece?

Creo que consumimos menos vino porque consumimos más de mejor calidad. La gente está aprendiendo a tomar vino de mejor calidad.

Entonces, ¿lo que baja sería el vino de mesa?

Si, creo que sí. El vino se puso de moda y la gente quiere conocer más.

Por otro lado, también nos juega en contra los vinos extranjeros. Por la misma plata la gente prefiere los vinos de afuera.

¿Consideras que se puede mejorar esta situación?

Si, claro. El INAVI debiera ayudar a que eso no pase. Controlar los impuestos, las importaciones… fomentar el consumo de vino nacional.

En agosto pasado participaste del segundo concurso Mejor Sommelier de Uruguay. ¿Cómo fue la experiencia?

Uffff… medio caótica. Me agarró con mis finales del curso de sommelier de aceites de oliva. Y en paralelo surge la posibilidad de presentarme al concurso. No pensaba hacerlo ya que no me daban los tiempos. Los amigos me presionaron y bueno, participé.

Fue una experiencia increíble. Ojala que el próximo concurso sean muchos más sommelieres. Vale la pena, está bueno estudiar, medirse, saber dónde estamos parados… A mí me hizo mucho bien. Me metió más en el mundo del vino, conocí gente muy capacitada y con ganas de meter para adelante…

¿Cómo afectó tu vida a posterior?

Casi qué me volví famosa (risas). Estuvo muy bueno. Te das a conocer… ya no era la “sommelier del hotel” sino que ahora era “la segunda”. Me abrió puertas. Me llamaron de algunos lugares para trabajar… no sé cuánto pesó para Bouza, pero pesó.

Federico De Moura fue el ganador de dicho concurso por segunda vez consecutiva, tu saliste segunda. Esto les permitió a ambos viajar al Panamericano realizado en Brasil. ¿Cómo es estar con De Moura? Personalmente lo veo como “un intocable”.

Nooooo, no no no… Federico es una personaaaa… primero que nada muy inteligente, muy inteligente. Es muy asequible; muy querible. No sé si es un intocable. Se que ama lo que hace; desde que era chico quiso ser lo que es hoy, que se jugó por eso y queeee… te transmite una confianza  importantísima.

Me enriqueció muchísimo. Preparamos el Panamericano juntos y te diría que fue una de las cosas más lindas que me pasó en la vida, compartir con una persona de una modestia impresionante… y aparte de “igual a igual”, el tipo me puso a su nivel. No en vano yo llevo tres años en esto y el ya lleva un carrerón…

¡¿… el ya está por ser enólogo, también?!

Si. Le falta solo la tesis. Y tiene muchos años de servicio. Es… es… es un divino.

Hace unas semanas escuché a las principales sommelieres de Argentina, ganadoras del cuarto y quinto lugar. Ellas acotaban que para ganar un Panamericano es necesario apoyo y estar dedicado a ganar un concurso. La ganadora del último concurso, la canadiense Véronique Rivest, participó siete veces seguida antes de ganar. Lo mismo se puede decir de Gerard Basset, campeón mundial 2010, y que ganó tras participar varios años…

… cinco, y hay que considerar que se hacen cada tres años. Esto le implicó que los últimos quince años de su vida se dedicara a estudiar.

… ¿y te ves en la misma línea que él? 

Nooo. Creo que Federico sí. Puede y va a seguir participando. Lo que sí creo es que uno no debería parar de estudiar jamás. Como filosofía de vida, no se debe dejar de estudiar; cuando paras es como que te morís. Ahora, en el caso particular del sommelier, uno no puede parar de leer. Ojo, hay veces que te cansas, ahí opto por no leer y probar un vino, hago un paréntesis.

Hablando de lo que acotan las argentinas, si, es tal cual. Tienen otro apoyo, es más formal, más serio. Viajan, disponen de productos, de materiales de estudio. A nosotros nos falta mucho. Ellos tienen otros márgenes. Lo mismo pasa con los brasileños, los chilenos. Nosotros deberíamos tener una situación similar. Un ejemplo. De los dieciocho que estábamos, catorce conocían las regiones de Francia porque fueron, nosotros no. Eso te deja mal parado.

Es decir, ¡¿Uruguay difícilmente pueda ganar un Panamericano sin apoyo?!

Si. Sin apoyo, sin esponsorización… no se puede. Tenes que dedicarte a estudiar. Lo hicimos durante días por tres-cuatro horas… y no te da para nada ni para más, tenemos que trabajar también. Solo un ejemplo, la zona del este europeo, Turquía, Croacia, Azerbaian… no sabía que hacían vino, y te podrás imaginar que ni probé.

Profesionalmente hablando, ¿cómo te ves en cinco años?

No me veo dueña de una bodega como todos me vaticinan. Si me veo muy fortalecida dentro de la profesión. Ojala sea en Bouza u otra similar. Sin duda, trabajar cerca de Boido es el sueño del pibe.

Empezaste en stand; seguiste en un hotel; pasaste a Bouza… ¿qué es lo que le podría seguir?

(Risas). No sé. No me hagas pensar… Quizás quesos, tés… (risas).

Empezaste hace poco tiempo… en dos años llegaste a un Panamericano… estudiaste junto a De Moura… estas trabajando en uno de los mejores lugares… ¿te consideras de la “elite”?

(Risas). No sé si hay una “elite”. Si hay un grupo muy cerrado que son los dueños de las bodeguas; y otro somos los sommelier “los amantes del vino”. En este sí estoy. Con amigos del vino, con esa pasión de compartir, de tomar vino.

¿El vino sería tu eterno amante?

Siempre. (Risas).

Rodney Chacón



 
17 Nov 2012
Fin de año con recomendaciones


El experimentado comunicador y muy profesional sommelier Daniel Arraspide, como ya es habitual próximo a fin de año, hace un reconto de los mejores vinificados nacionales; dignos estos de ser considerados para los obsequios o, tan simplemente, disfrutarlos junto a los seres queridos en las cenas de Noche Buena o del 31. 

Hasta la presente noticia, las notas publicadas por el sommelier fueron sobre licorosos, destilados y otros, y vinos tintos finos. Y confirmó que en próximas semanas estará publicando notas sobre otros más. Por el momento, trasladamos las primeras recomendaciones:

- licorosos y destiladoshttp://www.vinoybebidas.com/home/index.php?option=com_content&view=article&id=128:seleccion-del-sommelier-para-la-sobremesa&catid=4:recomendados&Itemid=14

- tintoshttp://www.vinoybebidas.com/home/index.php?option=com_content&view=article&id=134:seleccion-del-sommelier-para-la-mesa-festiva&catid=4:recomendados&Itemid=14



 
09 Nov 2012
Crónica de cuando el calor cedió ante el catálogo



La mañana del jueves 8 de noviembre anunciaba elevadas temperaturas para el resto del día. Y así se confirmaba tras pasar al mediodía la puerta del apartamento. Los rayos del sol castigaban como la espada luminosa de Darth Vader a Luke Skywalker. En la mente, un solo pensamiento rondó el resto de la tarde: "...y todavía resta ir a la presentación del Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade".

Sobre las cuatro de la tarde, atravesar la Puerta de la Ciudadela daba lugar a imaginar cerrándola y prendiendo el aire acondicionado, pues el intenso calor en la calle se volvía agobiante. Las conocidas ventiscas que por allí abundan, que atrevidamente por la ventanilla se metían, parecían chorros de aire calientes de turbinas fiesteras. La desesperación por algo de frío corporal y un vaso con agua helada se volvía un sueño anhelado.

Llegué. Ya estoy. Si. Un par de pasos más. ¿Dónde está el control? Aire, por favor. Piiiiip. Siiiiiiiii... aire, mucho aire acondicionado. Nuevamente, mi mente, tan solo repetía que hoy sería la presentación del Catálogo 2013 de Quality Trade.

Entre informes, averiguaciones, controles y acuerdos, la pc indicaba "19:00". En una hora, Adriana Danners -responsable de Quality Trade- junto a Matilde Artigas -responsable de Marketing de Spinoglio- estarían recibiendo a los invitados.

Al retirarnos de la oficina y pasar al palier se notaba que el calor aun continuaba. Otra vez la temperatura buscaba conquistarme; en la calle me invadió y, al subir al auto tras algunas horas de estar bajo el intenso sol, en mi ser plantó bandera. No importaba, mi mente aun decía: "a las 20 horas empieza la presentación del Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade". Me autoconvencía con un "por lo menos es cerca, en bodega Spinoglio".

Listo. Llegué al apartamento. Prendo el aire, luego el equipo de música... tomo un vaso con agua y mucho hielo... uno más... y otro ... Mi mente volvía a autoflajelarse: "son las 19.30; la presentación del Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade. Es cerca. En Spinoglio." 

Son las 20. El aire marcaba 21 grados. De seguro Adriana y los amigos de Spinoglio sabrán perdonarme. Mi mente comenzaba a relajarse, ... aunque el ancla seguía inmóvil, sin levarse: "hoy es la presentación del Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade". 

20.45. Tomo un vaso con agua y mucho hielo. Agarro la cámara. Apago el aire. Abro la puerta. Allá voy. Por primera vez mi mente dejó de pensar en el Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade. Además, sabía que vería a grandes amigos, y no solo los Spinoglio... 

La noche se apoderó de la Cuchilla Pereira y el aire fresco comenzó a entrar por la ventanilla. Me recordó las noches en Chacras de Coria, en Mendoza. Spinoglio me recuerda a alguna que otra bodega mendocina. El ancla comenzaba a moverse.

Llegué. La abundancia de autos estacionados anunciaban que la presentación del Catalogo de Obsequios 2013 de Quiality Trade sería todo un éxito, y si era en Spinoglio estaba asegurado. Y así se comprobó pues los casi 200 invitados lo confirmaron.

Entre excelentes productos del catálogo, grandes vinificados, mucha gente linda, pasos de tango, acordes "saxofónicos", la sabrosa gastronomía de Juan Spinoglio, deliciosos chocolates, la simpatía de Paula -sirviendo vinos-, la luminosidad de Matilde -atendiendo al público-, la amigabilidad y humildad de Diego Spinoglio y la experimentada relacionista Adriana Danners, y la frescura de la noche hicieron de la presentación del Catálogo de Obsequios 2013 de Quality Trade un "anuario" único e ideal. Y más especial se volvió tras observar los precios y ofertas que en él se indicaban, algo que percaté tras observarlo con tranquilidad, en casa. 

Una ducha. La almohada, mi anhelada y muy sensual amante, me susurraba muy placenteramente. Son la 1.30. Dejo el catálogo sobre la mesa de luz y apago la lámpara. Ancla levado. Dulces sueños, allá vamos.

Rodney Chacón

Info: Quality Trade - info@qualitytrade.com.uy - 095 472 431



 
03 Nov 2012
En el día del enólogo, un "encuentro" como ninguno


 

El pasado 26/octubre, se realizó la sexta edición del "Encuentro del vino", evento organizado por el Club Solís de Las Piedras y bajo la tutela del ya experimentado Ricardo Cabrera. 

Por segunda vez consecutiva, las instalaciones de la Criolla de Las Piedras, a metros del Parque Tecnológico Canario, rindieron como debía; dio lugar a más de seiscientas personas que a simple vista se podía distinguir. Y se notó que muy satisfechos todos quedaron ya que el servicio acordemente rindió y complació. Los espacios exteriores gratamente sirvieron para tomar un respiro del interior del local, la noche estrellada y la agradable temperatura así lo permitían. Algo llamó la atención: el elevado número de jóvenes que se apoderaron de los exteriores. Hubiera sido ideal que los frizantes invadieran ese lugar, es un buen vinificado para esta franja etárea.

Y como varios frizantes se mostraron, varios se degustaron. Entre los destacados, el “Matisse” de VUDU (Varela Zarraz) resultó ser el ideal; y en orden de preferencia le seguían: “Frizz Estampas”, de Castillo Viejo; “Divine Creazioni” de bodega La Carolina; “Graziani” de Granjastar y “Roses Moscazo Espumante” de bodega Roses. Lo interesante de este tipo de vinificado es su sabor, que muy bien será aceptado por el público joven ya que tiene toque dulzón -uno más que otros-, además de tener una imagen similar a un espumante y ser de precios mucho más accesibles que estos.

Por otro lado, los blancos se lucieron en la noche cálida. El orden de los destacados y poco -por no decirse “nada”- habituales en eventos montevideanos fueron: “Viognier 2012” de Pagos de Atlántida; “Sauvignon Blanc 2012” Reserva Familiar, de Montes Toscanini; “Chardonnay 2011” Roble, de La Carolina; “Verdello 2012” de Pagos de Atlántida y “Nuevo Amanecer“ Sauvignon Blanc 2012, de La Carolina. Punto importante a tener en cuenta fue la falta de temperatura acorde, la llegada tardía del hielo necesario fue el causante.

Punto destacable sigue siendo la gastronomía. Entre jamones, mesa de platos libres, estaciones de especialidades, confites y mesa de dulces, la noche se sobrellevó muy bien pues así quedó demostrado por los asistentes que entusiasmados esperaban su turno.

De los stand, el destacado fue la Escuela de Enología que, entre exhibición de “copas” -por no decir “tragos”-, se lucían entre interrogantes del público preguntón (“¿qué están haciendo? La respuesta era simple: espumante con toque de licoroso; lo denso queda abajo y lo liviano encima).

El “Encuentro del vino 2012" rindió, complació, deleitó, compartió, sorprendió y festejo; este último en compañía de todos los bodegueros ya que el 26 de octubre fue el “día del enólogo” en Uruguay. Oportunidad más que especial para brindar con todos ellos por los placeres que a diario hacen vivenciar.

Rodney Chacón

 







EVENTOS


En breve informaremos más y nuevos eventos.


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