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MARZO 2013





HISTORIAL DE NOTICIAS
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21 Mar 2013
Corea. Una posible odisea


El pasado lunes 18, en las instalaciones del Museo de la Uva y el Vino, con organización del Instituto Nacional de Vitivinicultura, y con la disertación de representantes de "Kotra" (*), se llevó adelante la charla-taller denominada "Perspectivas del mercado del vino en Corea 2013-Tendencias del consumo".

Tras los viajes de comercio realizados a Corea, I.NA.VI. observó la viabilidad de lograr un posible nicho de mercado para los vinos uruguayos en dicho país. Con esta premisa fue que el ente regulador del vino y la sidra nacional, organizó una taller para mostrar las grandes posibilidades que posee nuestro Tannat en el país del oriente. 

Los representantes de Kotra, una organización coreana que cumple funciones similares a Uruguay XXI, afirmaban que los vinos de Uruguay bien pueden tener cabida en su país, y principalmente el Tannat. Actualmente, Corea tiene un alto índice de consumo de vinos finos, principalmente premium (vinos superiores a los reservas y que superan los USD 10 la botella).

Algo que destacaron los representantes es el trabajo en equipo si es que se quiere lograr buenas y exitosas relaciones comerciales. Chile lo ha logrado tras varios años de trabajo constante. Hoy es el principal importador de vino en Corea. De Uruguay, el único que está en tratativas reales es Montes Toscanini, bodega que parece tener buenas perspectivas para con dicho país. 

Datos de mercadeo

Durante y posterior al taller, los representantes de Kotra aportaron datos interesantes a tener presente si se busca un tratado de comercio entre ambos países respecto a los vinos. 

El mercado de vino en Corea:  

- entre el 2002 y el 2011, el consumo de vinos se incrementó 300%;

- existen 4 cubles de vinos; el mayor y más nuevo tiene casi unos 60 mil socios, y el más viejo (1999) apenas posee unos 300; 

- las redes sociales (Facebook, Twitter) son muy fuerte en Corea, y hacen gran parte de la comunicación diaria de los coreanos;

- la importación de vinos a dicho país, a diciembre de 2013, se proyecta que será de 114 millones de dólares;

- los vinos importados proceden principalmente de Francia (por precio), Chile (por calidad) e Italia, en ese orden; 

- el incremento del consumo de vino en general se debe a una mejora económica en los coreanos (USD 23.000 ingreso per capita por año) y por lograrse tratados de libre comercio (con Chile, por ejemplo); 

- gracias a lo anterior, el vino Premium a tenido un incremento del 18% en el último año y del 135% considerando los últimos períodos anuales; 

- "tinto" es el principal estilo de vino preferido entre los adultos consumidores, y el rosado es entre los jóvenes;

- resaltó los BTB y BTC frecuentes, y realizados principalmente vía Internet; el primero hace interacción entre las empresas (puede ser bodega y club de vinos o importadores, o importadores con clubes, distribuidores o comercios) y el segundo entre los consumidores (clubes o comercios con consumidores).

El estilos de vida del coreano

- su gastronomía básicamente es muy picante; esto favorecería el consumo de vinos fuertes como el Tannat, por ejemplo;

- comen habitualmente carne, principalmente de cerdo (importado de Chile) ya que la carne vacuna es muy cara para ellos;

- se preocupan mucho por su salud, y acotaban que se conoce de los beneficios del Tannat respecto al resveratrol y sus antioxidantes, lo que otorga un gran diferencial a remarcar;

- el consumo promedio de alcohol en general de un coreano es de 15 litros por año; a su vez, los coreanos cuando salen, son de consumir mucha bebida alcohólica;

- al igual que en Uruguay, de las principales bebida alcohólica importadas, el whisky lleva la delantera, le sigue la cerveza y luego el vino;

- a pesar que la bebida nacional es el Sake ("vino" de arroz), entre jóvenes también se da el Soju (un destilado del sake de grado alcohólico menor al Sake); y, cuando salen a cenar en pareja, optan por un vino premium para destacarse ante el comensal invitado;

- las edades promedio de consumo de vino va de 20 - 35 años;

- en una cena tipo, el promedio de gasto por persona es de unos USD 30, el costo del vino en un restó, ronda los USD 20; 

- los coreanos poseen un alto nivel educativo (título universitario en la mayoría de la población); 

- su población ronda los 50 millones de habitantes; 

- deben importar todo para subsistir; Corea no tiene posibilidad de producción agrícola ya que tiene apenas 100 mil km2 (Uruguay, 176 mil km2).

Rodney Chacón

(*): Sun Weon Lee, Coordinador Kotra en Uruguay | +Info: kotra.uruguay@gmail.com  



 
19 Mar 2013
Una yapa del V Festival de la Vendimia


Finalizado el 5to. festival, y ya ellos habiendo participado, el pasado sábado 16 de marzo Winestyle (*) reiteró; a la bodega, ya con madurez, "sin nombre" fue otra vez.

El recorrido hasta la bodega rápido fue y al micro, que recién llegaba, una foto le tomé. Con Alberto Plata me encontré y lo saludé. Luego al grupo entre las vides me integré. 

Carolina Sgarbi, Natalia Deleon y Betina González, responsables de Winestyle, amablemente guiaban a la manada; y la Enóloga Victoria Layera sobre la bodega muy bien explicaba, y el Caladoc lo destacaba.

Entre parrales y lagares, de las tinas a la cocina, de la recepción a la degustación, y de una cava de barricas a la otra con muchas botellitas, la mañana decía "hasta mañana".

El mediodía, ya pasado, indicaba que tocaba ir a la silla ya que estaba pronta la parrilla. Un previo de panecillos, salsas y aderezo suman más gramos de peso; pues no importaba, por el Caladoc se lo perdonaba. El rosado y el Marselan, también se integraban. 

Nuevamente el tiempo apremiaba y más bodegas, por otras cosas, esperaban. La recorrida ya estaba y las fotos fueron tomadas. A los comensales tranquilos ameritaba dejar y a los amigos de Winestyle saludar. Entre las vides el camino volvimos a tomar. 

Rodney Chacón

(*) www.winestyle.com.uy  



 
17 Mar 2013
V Festival de la Vendimia - Parte III: La reiteración



El sábado había pasado, y entre Varela Zarranz, Chiappella y Los Nadies, mechando también la Elección de la Reina de la Vendimia, el cansancio seguía acumulado. A pesar de ello, el 5to. festival de la vendimia estaba por acabar, ya que no había más para cortar, y hasta Marichal y Artesana me animé y ahí terminé.

Esta vez fue al revés. El domingo 10 amaneció soleado, y casi seco. Ir en el auto ameritó por rapidez, pues, como todo domingo, aguardaba la familia otra vez. Primero, fui directo a Marichal. Los accesos, casi desolados, hicieron dudar de la concurrencia de público, algo que se descartó cuando se llegó. Unas 50 personas habían confirmado asistencia.

Se notó la alegría en las familias. Alejandro Marichal era un "festival". Con todos charlo previo a vendimiar y con su carismático estilo muy bien disertó. Tanto a abuelos y a niños explicaba sin timidez. Parecía que los retenía pues mostraba avidez, por arrancar y salir a cortar.

Una imagen las cámaras capturaban: una dulzura de pequeñez tratando de alcanzar los racimos en puntillas de pies. Y también la fila de niños; ellos, deseosos por pisar la uva de la tolva, ordenaron aguantarse. ¡Primero los niños y a no enojarse!

Y como todo trabajo necesita su relax, los chicos de "La Crepera" demostraron que bien puesta estaba la remera. Entre lo suculento de los creps, sumando los vinos de Marichal, y la pérgola que construyeron para la gente agasajar, la organización de esta bodega tiene mucho por qué brindar.  

Como siempre, la tentación hubo que dejar y la familia recordar, y de la profesión un rato descansar. Así que a Artesana tuvimos que rumbear por el nuevo camino a encontrar. Pues sí, la dirección habíamos comunicado mal (era la Ruta 48 y no la 47) y casi una me llevó, a Artesana reubicar.

Por el camino de tierra la primer bodega bordee. A la 46 llegué. Eran las 12 y 30 y ni ruidos de "tero-tero", y el sol cada vez más hirivendo. A los Cerrillos, rápido llegué. Creído de que estaba cerca, y que todos la conocían, resultó ser muy desconocida por la Policía y la vecina. 

Al Tajes llegué, y del precio de ingreso me deslumbre. Otro día lo disfrutaré. A la ruta volví. Ya era la una de la tarde. En la 47 y la 36, las puertas abiertas un bar obligaba a frenar. Bajé y allí pregunté: ¿Les suena bodega Artesana, en Las Brujas? De entre los 10 bebedores de "té frío" -así lo mostraban sus vasos cargados-, uno comentaba y otro afirmaba: "eee... por la cuarenta y ocho amigo...", con voz de gaucho curtido. Y continuó. En detalle el camino me indicó. Agradeciendo me retiré, y en el auto pensé: cómo subestima un forastero -en el lugar menos pensado dieron una mano- y, que raras las distintas culturas -siendo casi la una, varios en un bar tomando una y yo, deseando estar con mi familia alrededor de la una-.

La 48 apareció y mi retina de alegría saltó. Tras contados kilómetros el cartel se divisó. Allí estaba, al fin Artesana. Era la una y media y el tiempo casi no daba, el reloj de arena no perdonaba. Tras saludar a Analía y observar la compañía, se notó que el tiempo se agotó. El grupo, de unas 25 personas, entre las sombras se desparramó y de los bocados y vinos bien se disfrutó. 

Foto por aquí y foto por allá, y el tiempo ... vualaaa... Así como llegamos, volando nos retiramos. El portón de Artesana, de regreso atravesaba. Enseguida un ring escuché y el celular busqué. -Estoy en camino; conteste. Como en un rally, con quinta a fondo un piloto me sentí. Ahora sí, del 5to. Festival de la Vendimia me despedí y con todos cumplí.

Rodney Chacón



 
12 Mar 2013
V Festival de la Vendimia - Parte II: Para el recuerdo


La lluvia traicionera nuevamente amenazaba con suspender los eventos programados para el sábado 9, por la 5ta. edición del Festival de la Vendimia, pues las primeras luces y gotas de la mañana así lo confirmaban. ¡¿Será que por segunda vez habría que prorrogar lo que una semana atrás se tuvo dar?!

La computadora, al igual que Internet, fieles asistentes y colaboradores, gritaban "ON" para confirmar la realización de los distintos eventos. Tanto Chiappella como Varela, "le ponían el pecho a las gotas" y más que bien les fue. Ya sobre las 11 am, las nubes dejaron ver el sol que permitía dar sus sablazos de brillantez; y la brisa, algo leve, ráfagas de a ratos sopló. En cambio, Artesana y Marichal pasaron, y el domingo agasajaron.

La camioneta con fuerza prendió y su motor diesel rugió. Casi a temperatura, a la ruta con premura. Varela primero mientras Chiappella prendía el fuego. Al General Artigas por su Bulevar seguí; luego, a las órdenes del General Flores me rendí. Sin querer a la avenida del escultor José Belloni llegué ya que al almirante Pedro de Mendoza sin reconocer lo pasé. Después vino Instrucciones, que solo seguí hasta la Ruta 6, por donde continué.

La localidad de Toledo enseño un atajo. La ruta, angosta, con cerradas curvas, pronunciadas subidas, y hasta "fitito 600" tortafitero que por allí pasaba, a Suárez nos llevaba. El semáforo nos frenó frente a la Ruta 74, y la duda surgió: "¿a la derecha o a la izquierda?". La Ruta 8, a Pando, mostró que pifiamos en la decisión -era a la izquierda-. Vuelta para atrás, y el recorrido reiterar. Semáforo otra vez, aunque luz verde esta vez.

La gran portera de Varela Zarranz se divisó. Los olivos agasajaron con su belleza y observamos gente con mucha destreza, la vendimia arrancaba y yo la camioneta estacionaba. En el jardín cerrado de la casa a Enrique Varela se divisaba. Limpiando unas botellas estaba donde platos y cubiertos en la mesa reposaban. A unos amigos aguardaba.

-Hola estimado Enrique. ¿Cómo va?, lo saludé y le pregunté. -¿Cómo estas amigo?, con fuerte abrazo me respondió. Así empezó nuestra cortísima charla, y de la que acotó: "lluvias intensas, accidentes de obreros previo al ingreso a la bodega y durante el proceso, y desperfectos de algunas máquinas", así daba a confirmar que, para algunos, el "13", es el número de la yeta. Y quizás se me pegó, ya que la batería de la cámara, en casa se me olvidó. Por suerte, el celular sirvió.

Al otro lado de la galería, el manú ameritaba servirlo como a un gurú. Entre panecillos, fiambres, tartas, panqueques de dulce de leche y hasta helados, completaban la gran "mesa de campo". Mientras, las copas, hermosas, aguardaban que los asistentes la recorrida terminaran y asi los vinos bien se degustaran.

La 13 horas del reloj indicó que tenía que andar rápido. A la salida, la 74 me indicó que era hacía el noroeste. La rotonda me confundió y las ruedas un gran círculo trazaron. Por la tangente a la 6, el gran escape se logró. Vino un mojón, luego otro, y otro... Apareció el número "29", e indicó que estaba cerca. "...100, 200, 300...", -aludió el contador del velocímetro-. 600, 700 ...y 800. -Bien. Llegué.

El cartel de madera sobre la ruta avisó que estába entrando a la Bodega Chiappella". Ya en ella, un lindo grupo de unas 10 personas denotó mucha amistad. A un costado, la paella, a soltar sus aromas empezó y a fuego lento conquistó, como así también la familia Chiappella.

Mientras se esperaba a una pareja, y observando al horizonte, hacia el este de la chacra, Ada (la Mamá) me acotó que 40 Há sirven de suelo para las distintas vides y cepas; y que cuatro generaciones y unos 50 años de experiencia les permitieron lograr lo que hace diez años se propusieron: producir muy buenos vinos, de calidad preferente. Esto no quita que, en la bodega, con capacidad para un millón y pico de litros, gran parte de la producción sea también un buen vino para toda la población. 

La pareja llegó y a las vides se partió. Hasta entonces no había agarrado una tijera para cortar ni un sólo racimo. Fue mi gran momento, y muy bien sirvió de práctica para la siguiente bodega, ahí sí que corté. En Chiappella, todos juntos completamos diez cajones. A su vez, Karina nos explicó sobre las distintas parcelas y los procesos: la densidad por Há. -que varía según la cepa- y los métodos de trabajo, y más. Tras cargar los cajones, su camioneta anunció el "traslado a los piletones". En este caso, tan simplemente, del total que se ingresó a cada pileta -varios miles de kilos-, solo muy pocos iban directamente sin descobarse, y sobre lo ya fermentando. Dato interesante fue saber que, el racimo está pronto cuando se siente la dulzura de la baya y lo crocante -tipo almendra- de su semilla.

Las 14:30 indicó hora de partida. Sabía que llegaba bastante tarde a la bodega donde pensaba trabajar y dejar de lado lo que tanto nos gusta: el periodismo. A pesar de la insistencia de Karina, la paella que nos "asesinaba" con sus aromas, y sabiendo que sus vinos muy bien completaría un maridaje de los dioses, la bodega siguiente nos esperaba y optamos por dejar el amigable almuerzo y continuar con el esfuerzo. 

La ruta 6 al norte permitió llegar a Sauce y, sin mucho que decir de la localidad, por la 107 seguimos. Primero vino la rotonda con la 33, casi desolada; luego siguió el cruce con la 32. Allí, un cartel y la cortina flameando anunció que el almacén estaba abierto. En ese momento, tan solo una bebida fría es lo que mi boca pedía, aunque la desolación del lugar no prometía. Sorpresa fue la mía, reconocida bebida cola, bien fresca tenía. Tras un paneo general y sin mucho para llevar, rápida fue la salida del lugar. Eso sí, la bebida fría y el casero alfajor calmaron el vació tronador.

A Canelones, por la 107, aun restaban unos 25 kilómetros. El aire acondicionado aplacó el calor de media tarde. Lo desolado del camino obligó a pensar en Dios y todos los santos; y quizá hasta del futuro Papa -hoy Bergoglio-. Llegamos a la ciudad principal de Canelones: Canelones, valga la redundancia. La cortamos al medio yendo por la 11. Casi al final, Lugano a un costado y la ruta 64 a su lado, demostró que estaba bien encaminado.  

Las lombadas sin pintar provocado mi despertar. Y el cartel, encima, indicaba que Santa Lucía estaba al doblar. Por la estación de servicio se pasó y el cartel de la 81 indicó que ella empezó. Por ella se continuó. 

Las banderas de una reconocida bodega, en el kilómetro 6 y medio, anunció que ya casi estaba. Pegado a ellos, del lado oeste, un montón de autos los delató, Bodega Almacén Los Nadies se presentó. A mi encuentro viene la señora de Manuel, quien a pesar del largo día, muy amablemente y con una marcada sonrisa recibía. Nos llevó donde su conyugue... -Estimado Manuel. -¿Qué haces hermano?, me dijo, compañado de una gran sonrisa y mirada sin igual. Esto denotaba que es una persona muy amigable, que gusta de la amistad y que valoriza su respetar.  

Manuel, tras anecdotizarme el primer bimestre del año -con mucha suerte y poco de granizo, aunque si con suficiente agua-, clarificó los principales piques para una correcta vendimia: de las hileras sólo se cortan los racimos más de abajo; si dudas, lo olfateas y, de sentirlo "avinagrado", desecharlo; con racimos completar hasta las azas del cajón; y si detecto algún bichito o botrytis, tirarlo -la "Pachamama" hará el resto-. Con tan solo esa data, y previo cambio de ropa, a la vendimia me sumergí.

Haciendo de viticultor, algo de literatura me recordó. Lo único visible entre las vides eran brazos y manos, cortando racimos y dejándolos en los cajones. A la mente vino uno de los versos del poema "Los nadies", de Galeano: "Que no tienen cara, sino brazos". Y estos, en Los Nadies, abundaban.

Cortar racimo tras racimo, levantarme e hincarme, contorsionarme y estirarme, ir y venir, levantar y cargar... concluí que la viticultura es un trabajo sacrificado. La hilera que hice solo llevó su tiempo, y la hora que estuve con ella me agotó. Prometí volver para darle guerra y así, también, "mi" vino tratar de obtener. De cierta forma, esta bodega almacén invita a "nuestro vino" hacer, aunque de "nadie" pasará a ser. 

El tiempo corría y la Reina Nacional de la Vendimia se estaba por definir. Terminamos la fila, y de Manuel y sus amigos nos despedimos. Tentación nos dejó el ver la rueda de chorizo casero y que a fuego lento seguro se cocinó. También las botellas de vino que, como novias con sus blancos vestidos, las bolsas blancas ocultaban su destino. 

La incomodidad del caminar, el calzado lleno de barro obligó a cambiar. Por la 81 otro cartel anunciaba la 62 y, por allí, la salida a la 5. Cercano y cansado, los recuerdos afloraron y aquel primer "camino del vino" iba rememorando (con mi actual querida fue mi primer salida).

Casi en el final, entre entendimiento y comprensión, a mi querida le dije: "lo dificil de esta profesión, es la tentación. Mañana, reiteración".

Rodney Chacón



 
09 Mar 2013
La más bella de las coloradas. Así es la nueva reina



Una nueva edición de la Reina Nacional de la Vendimia pasó y, tal parece, más que complacidos han quedado todas las partes involucradas; pues así lo demostraron -a gritos y aplausos- los canarios la noche del sábado 9/marzo al conocerse quien reinará durante el 2013: Estéfany González, de Canelones.

Luego de tres años consecutivos (2010, con Ángela Martin; 2011, Dayana Britos y 2012, Mariana García) de mantenerse el "cetro y capa" en manos de los maragatos, el 2013 correspondió -muy acertadamente- entregarlo a la representante de Canelones, y la joven Estéfany Gónzález fue la indicada. La secundaron la 1ra. Princesa Gabriela Charlo (Durazno; mantiene por segundo año consecutivo) y la 2da. Princesa Yésica Martínez (Rivera).

Apenas se logró poca información de la flamante reina. Inmediato al certamen y tras husmear sobre Estéfany en Facebook, se logró ver fotografías habituales, entre familia, amigos y noviazgos. Al día siguiente, y como es normal en figuras públicas, su "face-biografía" ya estaba limitada. De lo observado la madrugada del domingo, es una joven con ya un año de Facultad de Medicina en su haber, de unos 20 años y de familia humilde de la localidad de El Colorado, quienes se mostraron muy felices tras conocer el veredicto del jurado actuante. 

El jurado, compuesto por Cacho de la Cruz, Oscar Carrasco (Escuela de Enología); Juan Andrés Marichal (I.NA.VI.), Fernando Pettenuzzo (Asoc. Enólogos del Uruguay), Sonia Lemos (Club Solís de Las Piedras), Rosita Freiria (Actriz), Rosina Lema (Desarrollo y Cohesión Social, Promoción y Prevención de la Salud) y Nicolás Pérez (Periodista), fueron los responsables de puntuar a las participantes tras su actuación y pasaje por el llano y cercano escenario. En comparación con años anteriores, el certamen 2013 fue bastante magro: menos escenario, menos escenografía, menos coreografía, menos vestuario, menos actuaciones y menos tiempo de duración. Según comentarios de allegados a la organización, el muy acotado presupuesto limitaba mucho y no se podía ofrecer un evento similar a los pasados.  A pesar de ello, este año los jueces y asistentes al evento lograron apreciar más de cerca a las participantes, hasta el año pasado las mismas desfilaban y actuaban muy alejados.

Las participantes

El Hotel Klee de Montevideo sirvió de centro de preparación de las participantes. Entre ensayos y relacionamiento de las candidatas Gabriela Charlo (participó la 1ra. Princesa de Durazno), Yesica Martínez (Rivera), Yoana luengo (Maldonado), Vanesa Contrera (Paysandú), Estéfany González (Canelones), Giuliana Gerasini (San José), Valentina Dire (Colonia), Gisel Pereira (Tacuarembó), Analía Escalada (Río Negro) y Lorine Frey, (Salto), se lograron vínculos muy especiales lo que permitió realizar coreografías muy llamativas e interesantes, especialmente una de ellas que, por el flameo de dos banderas del movimiento "LGBT" (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), que desentonaba notoriamente con el certamen, llamó la atención. 

A pesar de ello, el jurado no se distrajo y observó atentamente a las participantes que, tras recordarse ediciones pasadas, la belleza primó de sobremanera en todas ellas. Y los jueces eligieron. Con su cara angelical, su correcto pasaje y su dominada postura, además de su cordialidad y humildad, la concursante por Canelones, la participante número 5, Estéfany González, es la nueva reina para representar uno de los principales sectores agrarios de Uruguay: la vitivinicultura.

Rodney Chacón



 
04 Mar 2013
V Festival de la Vendimia - Parte I


Con cuatro ediciones en su haber, y sin postergaciones, Los Caminos del Vino, para la edición 2013, lamentablemente tuvieron que retrasar una semana su 5to. Festival de la Vendimia en virtud de las inclemencias meteorológicas anunciadas. Excepto Bouza-Bodega Boutique, que al haberlo proyectado para el domingo desde un inicio, logró congregar casi un centenar de interesados en aprender más sobre la vendimia nacional.

Los albores del sábado 2/marzo cumplía con lo que anunciaban los meteorólogos días previos; eso sí, sin mucha incidencia como temporales pasados. Igualmente, abundante agua cayó y el viento fuerte por la tarde se presentó. Esto fue ideal para correr los nubarrones amenazantes. De esta forma, Bouza-Bodega Boutique pudo cumplir con su programa y comenzar, el domingo 3/marzo, su 5to. Festival de la Vendimia. 

La mañana del domingo, fresca y con algunas nubes, prometía un mediodía ideal. Con temperatura de unos 20 grados, brisas leves a algo intensas, y unos rayos de sol que se mechaban entre nube y nube, una treintena de personas se aseguraban su lugar para el primer turno de los tres fijados por la bodega y, según los responsables de la organización, estaban todos completos.  

Obviamente, Bouza tiene la delantera -por no decir la única-, en brindar más de lo que muchas no pueden ofrecer. El disponer de un restaurante exclusivo -podría decirse que único en su estilo a nivel nacional-, un parque casi zoológico, y la cercanía al centro de Montevideo, la hacen casi ideal para disfrutar de un mediodía en familia, y no necesita de festivales para congregar público adepto al vino.  

Del primer turno, unos quince eran hermanos norteños -entiéndase brasileros-, un cuarto de los restantes argentinos y los otros bien orientales. Un muy correcto recepcionista -joven veinteañero, con elegante traje gris, y facciones nada típicas de nuestro país (su acento lo terminaba delatando, era holandés), último ingreso al plantel de 180 funcionarios de la bodega-, comandó el grupo con una recorrida por el museo y parte de la viña, pasándole la posta al experimentado, respetado y muy querido enólogo Eduardo Boido -alias "Pajarito"-. Él, con su ya reconocida simpatía y enorme humildad, guió desde las plantas de Tannat A6 hasta la cava, explicando a todos las distintas acciones y procederes que aplican para lograr tan buenos vinos, de los cuales algunos han sido bien puntuados por Robert Parker en 2012.

El tiempo transcurrió... De la vid a la zona de elaboración; de ésta a la cava, y de las profundidades de la bodega al placentero restó, donde muy amenamente el menú proyectado esperaba por los comensales. El inicio fue con una entrada de salmón y camarones acompañado del Albariño 2012; le siguió el principal, basado en picaña de cordero con reducción de tannat y vegetales asados, maridado con Tannat 2011; y, para el cierre, cheescake de uva con reducción de jugo de uva. Quienes quisieran relajarse con una tranquila sobremesa, los petit fours y café, se incluían en el menú. 

El tiempo apremiaba y la tarde arrancaba, y la familia aguardaba por la gran juntada. Y aún faltaba la escapada hasta el Establecimiento Juanicó. En la ruta, rueda se metió y Juanicó nos sorprendió, sus grandes porteras de hierro -cerradas- el ingreso nos limitó. Su festival, también fijado para el mismo domingo, su guardia confirmó la suspensión. Nada está perdido, la familia más temprano domingueó y el trabajo se cumplió.

Rodney Chacón







EVENTOS


En breve informaremos más y nuevos eventos.


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